jueves, 14 de mayo de 2020

Confinamiento IV (escrito el 07-05)

 
Ayer leí unas previsiones de finalización de la pandemia en España para mediados de agosto que parecieron completamente irreales. No son más que un tratamiento de los datos de manera estadística y un cálculo de tendencia. Todos somos ya expertos en curvas, picos, aplanamientos, Rs y demás y observando el gráfico se deduce que en un par de semanas estaremos casi como hace dos meses. ¿Seguro? Nadie sabe la cantidad de casos que había en marzo pero si sabemos que ahora estamos por encima de los 1.000 casos detectados diarios. El mayor problema de este virus, bajo mi humilde punto de vista, no es su elevada mortalidad sino su capacidad de transmisión. Es indetectable mientras no se tengan síntomas y no se sabe desde qué momento es contagioso. Por lo tanto puede haber miles y miles de potenciales transmisores campando alegremente. Por eso ha sido tan efectivo el encierro y por eso mismo habrá repunte cuando se relajen las medidas.

Entre los años 1918 y 1920 otra pandemia azotó el mundo. Se la llamó gripe española o spanish influenza (H1N1) aunque su origen no estuviera aquí. Mató a unos 50 millones de personas, la mayoría de ellos adultos jóvenes. Para que os hagáis una idea de la masacre, la esperanza de vida de los nacidos en 1910 era de 41 años y la pandemia solita lo redujo a 40. Se "comió" 1 año de esperanza de vida de toda una generación. Ya por aquel entonces la medida más efectiva era el aislamiento. Es evidente que si no entras en contacto con un contagiado no te puedes contagiar pero claro, no todo el mundo puede permitirse estar semanas o meses sin trabajar, es decir, sin contactar con otros humanos. Bien, el caso es que en aquella pandemia, como en esta otra, cada país o territorio hizo de su capa un sayo y lo trató como mejor le pareció. En lugares donde se tomaron medidas tempranas y estrictas el gráfico tenía una forma de A, en aquellos donde se ralajaron demasiado pronto tendían a tener forma de M y donde no se tomaron medidas o fueron muy laxas hubo una subida mucho más pronunciada de los casos y un descenso más lento algo como AA-. Por poner un ejemplo, en 1918 el aislamiento hizo que la mortalidad de la gripe en San Luis (EE.UU.) fuera de 0,55 casos por cada 1.000 habitantes, mientras que en Filadelfia, que no adoptó la medida, la tasa se disparó a 2,5 fallecidos por 1.000 habitantes. Esta pandemia desapareció de repente en 1920 cuando, supuestamente, se alcanzó la inmunidad de rebaño, es decir, la mayoría de los supervivientes habían sido ya infectados y tenían anticuerpo con lo cual el virus no podía seguir su cadena de transmisión.

En 1957 "Asian flu" (H2N2) mató alrededor de 1 millón de personas y en 1968 la "gripe de Hong Kong" (H3N2) otro millón de personas. A la fecha nuestro "amado" COVID-19 "sólo" acumula 250.000 muertes pero ésto es sólo el comienzo y hay que esperar a que la pandemia finalice para tener unas cifras globales más o menos fiables. Ya veremos donde se posiciona en el "ranking" pero visto el progreso que ha tenido en dos meses... 




Las segundas oleadas de la gripe de 1918 en Estados Unidos







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