miércoles, 16 de octubre de 2013

Un trabajo perfecto


Luis y Miguel eran como dos gotas de agua. Habían nacido allá por el 69 en la maternidad del Ramón y Cajal y desde sus primeros días de vida a sus padres les era muy difícil diferenciar físicamente a uno del otro. Crecieron y sus vidas tomaron rumbos separados, casi opuestos.

El primer trabajo de Miguel, tras volver de la mili, fue como guarda de seguridad. Estaba harto de vigilar la garita y saludar al presidente de Repsa cada vez que entraba y salía del aparcamiento con su enorme cochazo pero ese era su trabajo y quería conservarlo. Cuando terminó los estudios de historia opositó a policía nacional y tras pasar por la academia de Avila le destinaron a un barrio conflictivo de la capital. Allí pasó un par de décadas patrullando en un zeta, deteniendo borrachos y mediando en peleas de bandas latinas. Aquello no le gustaba pero tenía que tragar hasta que encontrara un destino mejor. Con el tiempo ascendió a oficial y aunque varios de sus compañeros de promoción ya eran inspectores e incluso alguno comisario, Miguel no se quejaba demasiado. Considera que tal como está la situación general del país, la suya no estaba mal del todo: empleo fijo, sueldo regular y un horario decente. Los recortes a los funcionarios le empujaron a dar el salto y en la actualidad trabaja en una empresa privada que da servicio de escolta a personalidades.

Luis se hizo objetor cuando le llamaron a filas. No le gustaban las armas y mucho menos tener que cumplir sin rechistar las órdenes de nadie así que en vez de irse a Melilla con su quinta, se quedó trabajando gratis para una asociación. Fue su primera aproximación al mercado laboral y descubrió que los únicos que allí cobraban eran los jefes; el resto o eran voluntarios o eran objetores de conciencia como él. Así también monto yo una asociación –pensó-. En el instituto ya apuntaba ciertas maneras revolucionarias. Era delegado de su clase, de todas las clases de su curso, del instituto entero e incluso de varios institutos cuando los estudiantes se movilizaban para pedir, entre otras cosas, la desaparición de la selectividad. En aquella época había huelga estudiantil un día si y otro también, grandes movilizaciones que no sirvieron para nada excepto para que Luis se diera cuenta de lo sencillo que es manipular a las masas. Para hacer huelga se apuntaba todo el mundo, para ir a las manifestaciones algunos menos y para coordinarlo todo o discutir la estrategia casi nadie, justo al contrario de lo que pasaría unas décadas más tarde. Se hacía lo que él y otros tres representantes (elegidos democráticamente, eso si) decían. Veinte años después Luis vivía en Ruba y trabajaba para el partido único, disfrutaba de un pequeño piso de protección oficial y estaba convencido de que en su tierra natal todo estaba mucho peor que en la isla. Sostenía que había que terminar con tanta corrupción e injusticia, que el problema era el sistema. Por las buenas o por las malas, eso ya daba igual.

Aquellas navidades, como todos los años, se reunieron con toda la familia para cenar en Nochebuena. La conversación se acaloró con el vino y el cava y Luis dijo en voz alta algo que llevaba tiempo pensando.

- Lo que habría que hacer es empezar a colgar corruptos de los puentes. Con unos cuantos sería bastante para que el resto se acojonaran y dejaran de sangrarnos. Ellos cada vez más ricos y nosotros cada vez con menos derechos. Cualquier día nos cobran por respirar así que si, hay que hacer algo y hay que hacerlo ya. Está visto que si no hay sangre los poderosos hacen lo que les da la gana y si tiene que correr, que sea la suya.

- Nadie se les puede acercar - replicaba su hermano - , ya se cuidan muy mucho de ir bien escoltados y alejarse de los descontentos como vosotros. Suponiendo que llegases a estar suficientemente cerca ya sabes que mi trabajo sería pegarte un tiro antes de que tú hicieras nada al VIP.

- ¿Me estás diciendo que serías capaz de matarme antes de dejar que me acercase a tu protegido?

- Es mi trabajo, ya lo sabes – concluyó Miguel –

- Si, lo sé y por eso tú, que los tienes a tiro, deberías hacer algo pero en la dirección contraria.


El jueves figuraba marcado con un círculo rojo en el calendario de Miguel. Eso quería decir que le tocaba viajar y ejercer su doble función de conductor. A las 9:00 se pasó por el aparcamiento y recogió el Mercedes blindado con el que se acercó hasta Somosaguas para recoger a su jefe.

- Buenos días, Sr. Momentín

- Buenos días, Miguel

- ¿Dónde vamos hoy?

- Tenemos primero una reunión en Moncloa con el presidente del gobierno para ultimar los detalles del rescate a mi banco. He leído que los del 15-M me han denunciado, menudos ilusos, no saben con quién están tratando.

- Muy bien, Sr. – dijo – mientras arrancaba el coche


Por la mañana se encontró un cadáver colgando de un puente en la M-30 y nadie sabía cómo había llegado hasta allí. Desde abajo se veían las luces de una ambulancia del Samur y varios furgones de policía que estaban acordonando la zona. Era el cuerpo sin vida de un conocido banquero, uno de esos que habían llevado a la quiebra a varias cajas de ahorro y habían consentido o incluso impulsado la estafa de “las preferentes”, alguien que cobraba sueldos de verdadero escándalo mientras llevaba a su entidad a la quiebra, el responsable del desalojo de los que no podían ya hacer frente a sus hipotecas.

No era un sitio adecuado para que alguien de ese estatus hubiera decidido suicidarse. Parecía más bien que estuviera allí para que todo el mundo lo viera, para que sirviera de ejemplo. La policía intentó localizar a Miguel para interrogarle sobre la última vez que había visto al banquero pero no hubo suerte; no contestaba al móvil y en su casa nadie respondía al timbre. Las primeras sospechas le apuntaron directamente. Se suponía que su trabajo era protegerle y ayer estaba de servicio.

Cuando, pasadas ya varias horas, la policía consiguió la orden judicial para entrar en su casa y registrarla se lo encontraron amordazado y atado a una silla con una nota que decía: “Mi hermano no sabía nada ”.

Luis mandó una postal desde Ruba (donde no hay acuerdo de extradición con Españistán) en la que sólo ponía: “La mecha está prendida. Os quiero”.

martes, 10 de septiembre de 2013

¿Olimpiadas en Madrid? No, gracias


El tercer fiasco en la candidatura olímpica de Madrid, tras más de 100 millones de euros tirados, ¿es ya una auténtica cabezonería del COE o quizá no?. Me hago esta pregunta porque sigue habiendo quien opina que unos JJOO en Madrid producirían todo tipo de beneficios cosa que yo considero incuantificable o directamente falsa. Claro que es mi opinión pero ¿qué tal si buscamos datos?

La principal vía de ingresos de unas olimpiadas son los patrocinios (+40%), la venta de entradas (+30%) y los derechos de emisión del evento (-10%) y según estimaciones del propio COE están estimados en 1.400 millones de euros. Los informes con los que nos "venden" hablan de "la creación de 75000 puestos de trabajo y atraerían a 800.000 visitantes adicionales que estarían dispuestos a gastar unos 600 millones de euros". Por lo tanto ingresos estimados: 2.000 millones de euros.

El presupuesto de gastos en instalaciones deportivas es de 1.586 millones de euros (y eso que tenemos el 80% hecho) a lo que se sumarían otros 1.688 millones en infraestructuras por lo que podríamos asumir una pérdida teórica de 1.274 millones si asumimos que lo hecho, hecho está y suponiendo que se cumpla lo presupuestado, algo que no pasa jamás. En Atenas se perdieron 9.000 millones.

Pocos son los datos que trascienden sobre la rentabilidad en la organización de un evento de este tipo pero hasta donde sabemos suelen ser un fracaso económico aunque hay algunas excepciones como Tokio'64 o los Angeles'84. Las cifras de Barcelona'92 se han vendido como excepcionales pero según un estudio publicado recientemente "no fue ajena a problemas graves que aquejan a todos los grandes acontecimientos deportivos: costes sociales muy elevados y habitualmente infravalorados que van escalando progresivamente, beneficios difíciles de cuantificar y habitualmente exagerados, agudos problemas de deuda que envuelven la financiación de unos juegos, y el legado de instalaciones deportivas caras sin un uso regular".

¿A qué se debe entonces la insistencia de los alcaldes del PP de Madrid en presentar la ciudad como candidata, siendo la más endeudada de España? ¿De verdad alguien puede creer que están mirando por el interés colectivo? Todo tiene su explicación. Según un artículo de una web de inversores, los verdaderos beneficiados de todo este tinglado serían grandes constructoras, cadenas hoteleras y aerolíneas. La conexión directa entre el PP y el gran empresariado de este país es evidente, esa es la explicación, revitalizar una burbuja de la que unos pocos viven muy bien a costa de casi todos nosotros.

Ya conocemos el presupuesto y los motivos pero quedan las justificaciones. Ese cuento de que deja un gran legado en infraestructuras y dotaciones... otra falacia. La mayor parte de los equipamientos no tiene más utilidad ni razón de ser que los propios JJOO y una vez finalizados éstos quedan sin uso. Incluso ahora ya tenemos espacios como la Caja Mágica con los que no se sabe qué hacer.

Teniendo todo esto en cuenta ¿podéis seguir opinando que unas olimpiadas en Madrid son necesarias? Vosotros mism@s.

No todos son iguales

Es "vox populi" que todos los políticos son unos mangantes, que todos los sindicalistas unos chorizos, que todos los funcionarios unos vagos pero que sea el sentimiento común no quiere decir que sea cierto. Al menos no en todos los casos.

Partamos de la base que hay gente que se dedica a la política, al sindicalismo o al funcionariado con una vocación de servicio público, que si, que los hay, de verdad, que existen. ¿No conoces a ningún alcalde o concejal de ningún pequeño pueblo que se desviva por asfaltar una calle o contratar una orquesta para las fiestas patronales utilizando gran parte de su tiempo sin remuneración ninguna? ¿Nunca has visto que un sindicalista defienda los intereses de sus compañeros? ¿Acaso los maestros que se pelean con 30 mocosos, los médicos que tienen 5 minutos por paciente, los sanitarios que cuidan de los enfermos y disminuidos, los bomberos que liberan a un herido en un accidente o apagan un incendio o los policías que velan por tu seguridad no son funcionarios? ¿son todos vagos?

Es lo que tiene. Que si generalizas, te equivocas seguro.