miércoles, 29 de septiembre de 2010

Huelga general

Esto es lo que se ha vivido hoy.


No era contra el gobierno, supuestamente progresista, sino contra una reforma laboral que retrocede los derechos de los trabajadores por cuenta ajena a los que se tenían en los años 80.

Entiendo a l@s que no se han sumado a la convocatoria por diversos y personales motivos pero sobre todo a quienes no lo han hecho por miedo. Miedo a represalias e incluso a perder su puesto de trabajo. A éstos en particular les pediría que reflexionasen sobre lo que supondría para un empresario quedarse sin trabajadores y que su negocio dejase de funcionar.

Lo que ya no entiendo es a quienes estando de acuerdo con lo que se reivindica van a trabajar porque "no va a valer para nada" o "porque va a ser un fracaso". Estas opiniones ampliamente extendidas demuestran que nuestra sociedad es egoista, profundamente individualista y donde los intereses particulares prevalecen sobre los generales.

En cualquier caso, mientras pensemos que una empresa nos hace un "favor" al contratarnos, mal vamos. La relación empleado-empleador no deja de ser un contrato por el que una parte presta un servicio y la otra lo paga. La parte que paga, el empresario, no sería NADA sin la parte que presta el servicio.

Si ahora, si hoy, no hemos apoyado a quienes se supone nos representan, mañana, cuando a alguien le manden a la calle con 20 días de indemnización en vez de 45 no nos podremos quejar. Claro, que mientras le toque a otr@ no pasa nada ¿verdad?

No se debe ni puede conculcar un derecho para proteger otro y en algunos casos se hace como cuando se decretan servicios mínimos abusivos o se permite la coacción de esos piquetes informativos, muchos de los cuales ejercen su función pacíficamente, que se diferencian poco de los terroristas callejeros.

A partir de hoy veremos lo que sucede. El tiempo, que es sabio juez, pondrá a cada cual donde le corresponde.


Sea como fuere yo hoy SI estoy de huelga.